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De un tiempo para acá hemos sido testigos de cómo la publicidad y el marketing -tal como los hemos venido conociendo-  han logrado ganarse un gran espacio en la vida de las personas: el espacio destinado a lo irrelevante. Nos hemos convertido en ese molesto vendedor que persigue al turista por la playa, apareciendo en el momento menos esperado, invadiendo su espacio para hablarle de lo económico que es nuestro producto, de la promoción a la que va acceder si aprovecha el momento o de todas las virtudes que tiene el milagroso producto que vendemos, obviando por completo que el turista no está buscando ningún producto, sino algo que le de valor a su vida; por eso esta en una playa y no en un mall.

No es de extrañar entonces que esas personas a las que buscamos “seducir”, sean las mismas que pagan servicios Premium con la única promesa de que no nos aparezcamos en sus vidas. O que el brand loyalty, seductor anglicismo que define muchas de las estrategias de comunicación, se convirtiera en un concepto añejo que nos recuerda la época donde una marca lograba ganarse la lealtad del consumidor por encima de cualquier promoción de la competencia.

Pero más allá de enfrentarnos a una crisis, el mercado nos plantea la oportunidad de cambiar la forma como tradicionalmente se ha hecho marketing y publicidad. Ha llegado el momento de dejar a un lado la mirada miope que encasilla a las personas en fríos perfiles demográficos o simples consumidores. Ahora debemos ampliar nuestro entendimiento hacia la vida de las personas y la cultura que las rodea, para entenderlas más allá de un momento de consumo y ofrecerles soluciones que no solo satisfagan una necesidad sino que además genere valor en sus vidas.  

Hoy la cultura no solo es un motor de cambio social, es una poderosa herramienta que nos puede ayudar a construir marcas influyentes, romper categorías, crecer negocios y sobretodo volver a ser relevantes en la vida de las personas. Así nos llegó el momento de crecer con los tiempos, de observar los movimientos culturales para encontrar y explotar nuevas formas de conectar con nuestros consumidores; formas más auténticas y profundas.

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